Cuenta Peter Senge*

…”La mala adaptación a amenazas crecientes para la su­ pervivencia aparece con tanta frecuencia en los estudios sistérnicos de los fracasos empresariales que ha dado nacimien­to a la parábola de la “rana hervida”.

Si ponemos una rana en una olla de agua hirviente, inmediatamente intenta salir. Pero si ponemos la rana en agua a la temperatura ambiente, y no la asustamos, se queda tranquila. Cuando la tempera­tura se eleva de 21 a 26 grados centígrados, la rana no hace nada, e incluso parece pasarlo bien.

A medida que la tempe­ratura aumenta, la rana está cada vez más aturdida, y final­mente no está en condiciones de salir de la olla.

Aunque na­da se lo impide, la rana se queda allí y hierve.

¿Por qué? Por­ que su aparato interno para detectar amenazas a la supervi­vencia está preparado para cambios repentinos en el medio ambiente, no para cambios lentos y graduales.”…

y agrega:

…“No eludiremos el destino de la rana a menos que aprendamos a aminorar nuestro ritmo frenético y ver es­os procesos graduales que a menudo plantean para todos las mayores amenazas.”…

Me dejó una imagen perfectamente definida de situaciones personales y de conocidos de cuántas veces hemos sido esa rana en un trabajo o en otro ámbito.

El peligro de quedarse ahí es que no se hace visible por su gradualidad, se disfraza de falsa seguridad.

La invitación es a parar, evaluar y accionar.

Tal vez sea un tema de trabajar sobre el compromiso con lo que quiero que ocurra en mi vida, de dejar caer compromisos, de renovarlos y dar el paso de tomar nuevos.

O dejar que la temperatura suba.

* Peter Senge, La quinta disciplina : el arte y la práctica de la orga­nización abierta al aprendizaje .  2J ed. 10J reimp. – Buenos Aires : Granica, 2010.

 

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